porno

Rumbo a la segunda vuelta

Rumbo a la segunda vuelta

op-01humalakeikoflk

Por Fernando Romero

Resulta que la mayoría de los electores que votaron por Humala o Fujimori están bastante más emparentados de lo que se preveía. En cambio los que decidirán hacía donde se inclina la balanza en la segunda vuelta serán más bien sectores que ideológica o programáticamente se encuentran en posiciones bastante distantes.

Humala y Fujimori son quienes mejor han representado la expectativa de los electores de los sectores C, D y E, relacionada a la mayor presencia del Estado tanto en lo que respecta a la provisión de los servicios básicos que éste debe brindar, como a su función de garantizar el orden público.

El voto cautivo del fujimorismo entre los sectores populares, tiene en las obras de FONCODES, la inauguración de colegios y la presencia de Alberto Fujimori en los pueblos más remotos el cemento que le da solidez, debido a que las siguientes gestiones presidenciales no promovieron  políticas sociales con un enfoque distinto; peor aún, en varios casos se reprodujo el carácter clientelista pero sin la eficacia que le imprimió el fujimorismo. El éxito político del fujimorismo se basó en que supo combinar una agresiva política de liberalización de la economía con políticas sociales hacia los más pobres.

Es lamentable decirlo, pero los gobiernos democráticos posteriores a la debacle autoritaria  perdieron la oportunidad de romper el lazo que ata a las poblaciones que viven en pobreza a una gestión vertical y personalizada de la política social que reduce la precariedad pero que no crea condiciones para permitirles romper la dependencia de la versión clientelista del Estado.

Por su parte Humala, en su perfil original, representó el descontento del electorado que atribuye su exclusión de los beneficios del crecimiento, a la política gubernamental que privilegia los intereses de las grandes empresas nacionales y transnacionales. En este caso la demanda por más Estado se relaciona con su mayor presencia en la economía a través del fortalecimiento de algunas empresas estatales, como a través del incremento del aporte tributario de las empresas, con la finalidad de implementar políticas redistributivas. En estas propuestas Humala repetía su mensaje de la campaña electoral del 2006.

Además ambos candidatos buscaron posicionarse como los más capaces para derrotar la creciente inseguridad, producto de la actividad delincuencial que, si bien atraviesa a todos los estratos sociales, pone en mayor riesgo principalmente a aquellos que menos tienen. Keiko Fujimori reivindicaba la capacidad que le permitió a su padre derrotar al terrorismo; Humala nos recordaba su condición de militar que arriesgó su vida participando en la guerra contrasubversiva o su sublevación en el sur. Ambos vinculaban el orden y la seguridad a la acción militar contrainsurgente.

Las presiones post primera vuelta

Luego de los resultados, las reacciones destempladas de los jóvenes que votaron por Kuczynski  y la sutil imposición del candidato que quedó en tercer lugar para ser él o su equipo quienes  conduzcan la política económica del siguiente gobierno, es un buen ejemplo de la presión que un buen sector del electorado de clase alta y media limeña,  va ejercer para asegurar el mayor control posible del poder y así reducir los márgenes de autonomía que el fujimorismo pueda tener. En los noventa tuvieron que asumir la derrota de Mario Vargas Llosa y embarcarse con Fujimori, el 2006 no les quedó otra que respaldar a García ante la amenaza nacionalista, en esta oportunidad quieren evitar que la derrota de su candidato signifique un gobierno que no sea completamente suyo. Buscarán pactar con el fujimorismo y arreciará el ataque contra Humala así siga corriendo al centro y haga cada vez más “light” su propuesta.

Más allá de que tengan éxito o no, lo que es claro es que se ha hecho presente nuevamente una derecha social que está dispuesta a ingresar a la política para recuperar posiciones que siente que ha perdido y está preparada para  “cholear” y calificar de ignorantes a quienes no piensen como ellos. Su vínculo con la democracia es básicamente instrumental, mientras que su vínculo con la actual política económica es orgánico.

Por su lado, el nacionalismo si quiere ganar está obligado a buscar al electorado que opta por posiciones de centro, más afecta a cambios graduales, así como acercarse a las fuerzas políticas de centro derecha quienes están presentes en el congreso.

Por su parte Mario Vargas Llosa, desde su postura de total rechazo a un gobierno fujimorista, abre una puerta para un posible acercamiento de sectores liberales hacia Humala, si es que este expresa claramente su compromiso de respeto a la libertad de expresión y a la institucionalidad democrática. Posiblemente sería muy bien visto que el nacionalismo adelante del nombre del posible presidente del Consejo de Ministros y del Ministro de Economía.

El riesgo que corre el candidato nacionalista, es que en su giro al centro se aleje cada vez más de los sectores que pueden ser el sostén activo de un eventual gobierno. No sería la primera vez que una fuerza electoral ceda posiciones ante la presión, en vez de apostar por sustentar con la mayor claridad posible la legitimidad y consistencia de sus propuestas y demostrar, tal como argumenta Humberto Campodónico en un reciente artículo, que varias de ellas no suponen el abandono del modelo económico actual.

Suscribirse a nuestro Boletín

Ingrese su email:

Columna de Opinión por Autor

pluma_y_papel

logo-inferior   Copyleft 2012 Lima - Perú   KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento
Web site desarrollado por Kybernet, usando Joomla con licencia GNU/GPL.
google adsense adwords google adsense adwords