porno

Tropezando con las mismas piedras

Tropezando con las mismas piedras

op01-terco

Por Fernando Romero

Va quedando claro que el cambio de gobierno no ha producido la disminución del número de conflictos que se desarrollan en el país, y que aquellos que afectan al sector minero se deben al mismo tipo de razones que los originaron durante los mandatos de Toledo y García. Ante esta situación, desde el sector privado se dejan oír voces que muestran, a pesar de la buena voluntad que pueda existir detrás de ellas, que entre los empresarios predomina una gran resistencia a aceptar la necesidad que se produzcan cambios en las reglas de juego con las que se desempeña la actividad minera.
Lo acontecido hasta el momento en Conga, ha llevado a un sector de empresarios a que esté dispuesto, en el mejor de los casos, a aceptar los resultados del peritaje que se viene realizando y a que se realicen las modificaciones que se requieran en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de este proyecto. No hay ningún indicio que muestre que a partir de esta experiencia extraigan lecciones respecto a la manera cómo se elaboran y aprueban los EIA. Más bien, da la impresión que para ellos lo sucedido en Conga es una excepción, olvidando que ya sucedió algo parecido con Tía María. ¿Se preguntarán qué hubiera sucedido con estos proyectos si las cosas se hubieran hecho de manera distinta?
Es probable que el peritaje de Conga no desentrampe el escenario cajamarquino y menos aún sirva para canalizar positivamente la conflictividad existente en el país. ¿Por qué las poblaciones de las zonas donde se hallan otros proyectos mineros tendrían que creer que estos están mejor diseñados y sus EIA bien realizados? ¿Y el gobierno, ante el siguiente conflicto, propondrá también un peritaje o implementará otra salida particular?
Este sector de empresarios piensa que bastaría con ganar la confianza de la población de las áreas de influencia para que los conflictos desaparezcan. Sin embargo, Conga ha mostrado que la cosa es más compleja, especialmente en el caso de proyectos mineros de gran envergadura. No basta tener de su lado a las comunidades adyacentes, cuando los posibles impactos pueden extenderse más allá. Por eso es también un error pretender remplazar al Estado en el cumplimiento de sus funciones , especialmente cuando la influencia de los proyectos tiene magnitud provincial o regional.
¿No sería mejor quitar el pie del acelerador y comenzar a resolver aquello que se repite en todos los conflictos? La debilidad de los ministerios de Energía y Minas y de Ambiente. Las precarias capacidades, atribuciones y recursos para que su personal este permanentemente en campo y para cumplir con sus funciones de evaluación y fiscalización; el nulo involucramiento de los gobiernos regionales en la información y diseño de los procesos relacionados a la política minera, entre otros.
Sabemos que hay empresas y funcionarios mineros que si son conscientes que la actual situación les hace daño, que hay que subir los estándares, institucionalizar espacios de dialogo -que no sirvan solo para apagar incendios-; pero les falta levantar la voz y demostrar que en el sector hay otras miradas. Eso ayudaría a reducir los tropezones.

Suscribirse a nuestro Boletín

Ingrese su email:

Columna de Opinión por Autor

pluma_y_papel

logo-inferior   Copyleft 2012 Lima - Perú   KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento
Web site desarrollado por Kybernet, usando Joomla con licencia GNU/GPL.
google adsense adwords google adsense adwords